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23 julio 2013

La carretera (I): Cadáveres descalzos

"Por todas partes muertos momificados. La carne rajada a lo largo del hueso, los ligamentos tirantes como alambres de tan secos como estaban. Marchitos y ojerosos como modernos habitantes de los pantanos, las caras de sábanas hervida, las amarillentas empalizadas de sus dientes. Descalzos hasta el último de ellos como peregrinos de baja extracción pues hacía tiempo que les habían robado a todos sus zapatos".

pag. 24, editorial Literatura Mondadori.

Se nos ha mandado leer el famoso libro de Cormac McCarthy y no puedo evitar citar este primer párrafo que me ha llamado mucho la atención. Estamos en un mundo post-apocalíptico en el que la melancolía es la principal protagonista de toda la historia. La carretera en la que tiene lugar esta historia parece funcionar o como una manera de mantener la esperanza para los nostálgicos del desaparecido estado de bienestar o bien como una manera de hacer tiempo mientras la muerte viene a buscarte, en cualquier caso los peregrinos roban zapatos para seguir andando y andando hacia el Sur. No puedo evitar quedarme impresionado por el estilo de este hombre (pocas comas, no se distingue ni con comillas ni con guiones los diálogos, mezclándolos con la narración muy a lo Paul Auster en Viajes por el Scriptorium) y una historia post-apocalíptica en la que se da un enfoque que a mi me resulta novedoso y original. El niño, vulnerable en todo momento, es el que más inquietud causa para el que lee.

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