"Entonces, mi mirada distraída incluyó al hombre del atrio de la iglesia. Tenía ahora la cara vuelta hacia mí y, con un movimiento totalmente involuntario, me incliné para vérsela. En el mismo instante levanté la cabeza y me miró. Me recordó de inmediato a un gusano de ataúd. Qué era lo que me repugnaba en el hombre, no lo sé, pero la impresión de un grueso gusano blancuzco de tumba fue tan intensa y nauseabunda que debe de haberle mostrado en mi expresión, porque apartó su abultada cara con un movimiento que me recordó una larva perturbada en un nogal."
Me encanta la comparación con un gusano de tumba o larva de nogal, porque es una comparación muy ilustrativa en la que te imaginas perfectamente al personaje. Este es el segundo cuento que leo del señor Chambers, perteneciente al libro el Rey de Amarillo. Lo cierto es que no me llama mucho la atención, tiene párrafos interesantes en la manera de contar las cosas y ciertos detalles curiosos, pero el contenido no es nada del otro mundo. Sinceramente, me esperaba más de un muso de Lovecraft, tendré que volver a mi querido Hodgson.
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