Volviendo a esta escena, no sé si es una de mis favoritas pero si una que me sube demasiado la adrenalina. Nada como verla por primera vez, aunque no me canso de verla. Se trata ni más ni menos que de un asalto a una potente banda disfrazados de policía, al principio parece tenerse todo bajo control. Pero las cosas se ponen tensas, continúan los gritos y las discusiones, momento en el que Cohle pide tranquilizarse mientras vigila que todo vaya según lo previsto. Pero con el primer disparo todo se desmadra por completo y se va de las manos, reinando el caos. Es entonces cuando Cohle decide que hay que largarse de ahí y tomar como rehén al barbas para conocer el paradero de un tercero. Para ello tendrán que esquivar, esconderse y correr dando lugar a momentos angustiosos. No me gusta el cine de acción precisamente porque lo veo una manera de banalizar algo que se disfruta mucho mejor en pequeñas e intensas dosis como esta. La acción y la violencia en el cine se disfruta cuando precisamente no abusan de ella y sobretodo cuando no sabes que va a pasar a continuación. Y cuando las cosas acaban en un completo galimatías entonces es la guinda.
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